MIRIAM MAZOVER  |  Fundadora y Directora Académica        

Pareja: evitá la rutina

Edición de octubre  – Revista Expertas - Opinión de: Stella Maris Rivadero

Cómo seguir construyendo el vínculo y mantenerlo vivo más allá de los hijos y la vida cotidiana.

¿Se olvidó de pagar la boleta de la luz en el segundo vencimiento? ¿Tu suegra se va de visita y te sugiere cómo criar a tus hijos? ¿Los chicos solo quieren jugar y luchas para hagan la tarea? ¿En el trabajo aumentan las exigencias? La vida cotidiana, los hijos y la rutina, muchas veces te invaden y perjudican el trato con tu pareja. Al principio, en toda relación, es todo ilusión, idealización, y las diferencias parecieran no existir, pero a medida que pasa el tiempo, finaliza la etapa de enamoramiento y comienzan a surgir esos detalles, tanto de la pareja como generados por el entorno, que si no los sabemos manejar, pueden dar por terminada una relación. Según la licenciada Stella Maris Rivadero, psicoanalista y docente en la Institución Fernando Ulloa, hay ciertos contextos que suelen producir conflictos. “La maternidad y la paternidad pueden generar la aparición de la culpa, la demanda de una de las partes, la no solidaridad y el tiempo que se le dedica a los hijos, un cambio de trabajo o la diferencia en el nivel de ingresos, o el crecimiento de uno de los miembros de la pareja y el estancamiento del otro en cualquier plano”. Por eso, no hay que desesperarse, sino estar atenta para que “esos problemas” no invadan la relación.

 

La clave del éxito

Si bien cada pareja deberá encontrar qué le funciona para la mantener la conexión y el deseo, más allá de las dificultades cotidianas que puedan surgir, lo básico es “no barrer los conflictos debajo de la alfombra”. Cuando detectamos un problema, lo primero que debemos hacer es afrontarlo y estar predispuestos a solucionarlo. Hay que evitar caer en la tentación de querer ganar una batalla, sino que las diferencias debemos tomarlas como una oportunidad para llegar a un sano acuerdo y, si es necesario, cambiar algún aspecto en pos de la continuidad del vínculo. En este sentido, es vital mantener el diálogo sincero y generar los espacios para que se pueda fomentar la comunicación sin querer imponer o tratar de convencer al otro, sino para saber qué piensa y siente cada uno.

 

El equilibrio de nuestros roles

Muchas veces sucede que los conflictos comienzan a aparecer con la llegada de los hijos, o mejor dicho, mientras aprendemos a adaptarnos al nuevo rol de padres. En este caso, es importante no sentirnos culpables. En todo caso, lo mejor es poner cartas sobre el asunto y analizar cuáles son las dificultades que está atravesando la pareja. “Los hijos necesitan el lazo amoroso entre sus progenitores, porque si no, pueden ser quienes hagan síntoma del desajuste parental”, advierte la especialista. 

Por eso, la pareja debe hacerse un tiempo y un espacio para estar a solas y dialogar en ese ámbito sobre en ese ámbito sobre los problemas cotidianos, pero también para poder compartir momentos placenteros que los conecten y les recuerden por qué vale la pena seguir eligiéndose todos los días.

Sin importar en qué etapa de la pareja estemos, una vez que pasamos la instancia de enamoramientos, se empieza a conocer realmente al otro. Cuando afloran las primeras desilusiones, aparece la persona real y la aceptación de quién es, sus defectos y virtudes.

Siempre estamos a tiempo de reforzar nuestra relación de pareja, de generar cambios para seguir juntos. Solo es cuestión de creer que vale la pena hacerlo, de que el amor prevalezca más allá de los contratiempos que se puedan presentar.

 

Busquen juntos qué es lo que a ustedes los ayuda, y, mientras tantos, comenzá a poner en práctica alguno de los trucos con el que más cómoda te sientas. ¡Anímate a dar el primer paso y a vivir a pleno amor! 

Citas de reflexión

La única subversión que el psicoanálisis propone es la del sujeto cuando asume su deseo.

Fernando Ulloa

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