MIRIAM MAZOVER  |  Fundadora y Directora Académica        

Pequeños "votantes": las elecciones también son un tema de chicos

23/10/15 - LA NACIÓN -  Opinión de: Diana Ramos

En un año cargado de comicios, la política se cuela en los recreos y en las charlas con los amigos; a su modo, elaboran sus propias definiciones y, como un espejo, reflejan el interés de los padres sobre el asunto.

Soledad Vallejos

Ellos tienen su propia definición sobre lo que significa votar con el bolsillo, con bronca o con convicción. Qué sucede cuando hay ballottage, qué es el voto útil o por qué en el cuarto oscuro hay luz. Para Olivia, de seis años, "alguien que vota con el bolsillo puede ser un tonto o un sabio, es el que [cuando lo hace] pone toda la plata para ganar, hasta los billetes falsos que usaba antes".

Pasado mañana, el plan familiar del domingo será nuevamente "ir a votar", y en un año marcado por los comicios electorales (de haber ballottage, los porteños habremos concurrido a las urnas seis veces), el mundo infantil no permanece ajeno a la realidad política.

El teléfono suena en la casa de los Arano y el que responde es Santi, de 5 años: "Hola". Segundos después se oye un clac... Fin de la conversación. "¿Quién era?", pregunta su mamá. "Otra vez Mauricio, mami, corté", contesta.

En tiempo de elecciones, los candidatos y sus propuestas llegan con sus estímulos publicitarios a todos los hogares, invaden la TV, las calles y la vida cotidiana de las familias. Por eso, hasta los que apenas van al jardín de infantes -más allá de la trascendencia que puedan darle al tema los adultos en el ámbito hogareño- también palpitan la contienda electoral y elaboran sus propias reflexiones.

Pulso político

"Dime qué tan involucrados con el tema están los padres y te diré cuán interesados estarán sus hijos", asume Susana Mauer, psicóloga y especialista en temas de familia e infancia. Según la experta, el pulso de la inquietud por el tema en la primera infancia está marcado por la temperatura que tenga la política en la vida familiar.

"Los chicos suelen espejar los humores parentales respecto de la vida política del país y las elecciones son una buena oportunidad para familiarizarlos con los proyectos en juego", dice Virginia Sturm, vicedirectora de la escuela NEA 2000, que durante este año fue testigo de una discusión entre alumnos de primer grado en defensa de tal o cual candidato. "Apenas con seis años estaban debatiendo en el recreo sobre cuál era mejor. Casi como un River-Boca. ¿Qué hacemos en esa situación? Traer el tema al aula y analizarlo, porque la idea es capitalizar ese interés que llega de forma espontánea", indica Sturm, que supervisa los proyectos del área de formación ética y ciudadana, incluida en el diseño curricular de la escuela.

Si bien algunos sostienen que una segunda vuelta revelaría cierto equilibrio de fuerzas entre el oficialismo y la oposición, para Bernarda, de ocho años, acompañar a sus padres "y hacer otra vez esa cola relarga" es sinónimo de hartazgo. "A mi mamá no le gusta ninguno", confiesa la pequeña.

Desinteresados, escépticos sobre los dirigentes y poco inclinados a la participación cívica. Así también viven las elecciones gran parte de los argentinos. "Voto y me voy", una actitud que, según Nora Koremblit de Vinacur, secretaria del Departamento de Niños y Adolescentes de APA, se transmite hasta el más benjamín de la familia. "Ese desgano lo perciben, a ellos también los afecta", analiza.

Ganar o perder

Las elecciones se viven con las mismas coordenadas de una competencia deportiva. Sólo importa ganar. "¿Por qué vos y papá van a votar a Margarita Strorpizer [por Stolbizer] si decís que ella no va a ganar?", retruca con enojo Josefina, de 5 años.

"El espíritu competitivo, el éxito o el fracaso son aspectos que se trabajan diariamente en el aula, y no es una tarea sencilla -aporta Diana Capomagi, asesora pedagógica de los colegios de la red Vaneduc, que desarrolló el proyecto Organización en Democracia-. El triunfo tendrá más que ver con la autoestima que con lo que circunstancialmente se pueda lograr."

Para Liliana Moneta, psiquiatra y psicoanalista infanto-juvenil de la Asociación de Psiquiatras Argentinos (APSA), "cuanto más pequeños son, la realidad se tiñe de interpretaciones fantásticas e ideas propias de su edad". Y agrega: "Como una lucha entre buenos y malos, como superhéroes. Hay que explicarles que no se elige en función de quién tiene más chances de ganar; el voto es para quien mejor los representa en su forma de pensar y en sus valores".

Renata está en segundo grado y en la escuela le pidieron que llevara una fotocopia de su DNI. "Tenemos que votar los juegos para el recreo largo, y yo quiero que gane ritmo y movimiento porque no tiene tantos juegos de varones como los demás." Este año, el simulacro del cuarto oscuro en la escuela es una de las actividades estrella, y según los maestros siempre despierta interés en los chicos. "Lo que se busca es desarrollar la conciencia democrática", explica Capomagi.

Para Diana Ramos, psicoanalista, docente y supervisora de la Institución Fernando Ulloa, este tipo de actividades es clave porque "les permite la posibilidad de la palabra, el ejercicio de la aceptación de la diversidad, la responsabilidad cívica y la confianza en los procesos".

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Citas de reflexión

La única subversión que el psicoanálisis propone es la del sujeto cuando asume su deseo.

Fernando Ulloa

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