MIRIAM MAZOVER  |  Fundadora y Directora Académica        

Adiós al fin de semana

21/11/15 - LA NACIÓN -  Opinión de: Javier Díaz

La sobrecarga de actividades infantiles los sábados y domingos lleva a los padres a resignar el tiempo de ocio: ¿es evitable el "síndrome del descanso embargado"?

Laura Reina

 

Sábado, 7 de la mañana. El despertador suena exactamente a la misma hora que lo hace durante la semana. Sólo que esta vez Federico Ruiz no tendrá que levantarse para dejar a los hijos en el colegio, a unas pocas cuadras de su casa. Le toca llevar y traer al más chico a un torneo de rugby en Berisso que empieza a las 10 en punto. El fixture hizo que a Lucas le tocara ser visitante a 60 km de su casa, en San Isidro, y hay que madrugar también el sábado. Contando el almuerzo con amiguitos pospartido, Federico calcula que con algo de suerte estarán de regreso a eso de las 4 de la tarde. Y recién ahí podrá empezar a disfrutar de su fin de semana. O casi. Porque acaba de recordar que esa noche, a eso de las 3 de la mañana, tendrá que buscar a su hija más grande a una fiesta de 15. Mala suerte. El fin de semana pasa frente a sus narices y el descanso se vuelve esquivo. Otra vez.

En lo que va de 2015 ya pasaron 47 fines de semana -incluido éste- y muchos padres se quejan de que casi no han disfrutado de tiempo personal o del tan anhelado descanso en pos de seguir la agitada agenda de sus hijos con actividades deportivas (muchas de ellas alejadas), salidas y cumpleaños donde es necesario acompañarlos. Sucede que la semana ya no alcanza y muchas actividades se extendieron hacia sábados y domingos, marcando como nunca el ritmo del tiempo ocioso de los adultos, que padecen el síndrome del descanso embargado. "Parece mentira: estoy toda la semana esperando que llegue el fin de semana y cuando llega, quiero que termine", reflexiona Federico, que aunque disfruta al ver jugar a Lucas, reconoce que a esta altura del año desea tener un día completamente libre de horarios, obligaciones y sin hacer de "chofer" de sus hijos.

Porque claro, si a la agenda de los chicos se les suman esos "pendientes" domésticos que suelen dejarse para otro momento, como ir al supermercado, ordenar la casa o lavar la ropa acumulada, el cóctel puede ser explosivo. La realidad es que varios especialistas ya están hablando del estrés de fin de semana como una manera de referirse a esta sobrecarga de obligaciones que surgen los días de descanso en los que, se supone, la gente debería recargar las energías perdidas durante los días laborales.

"Si la semana no alcanza algo está funcionando de manera equivocada. El fin de semana no debe ser una continuidad de las corridas semanales -advierte Adriana Ceballos, psicóloga y consultora familiar-. Somos los padres quienes decidimos y organizamos. Es cuestión de armar la agenda para que cada miembro de la familia logre disfrutar, haciendo economía del tiempo en cuanto a traslados y en cuanto a las prioridades que es necesario poner, sabiendo que hay algunas que pueden quedar para más adelante: no todo es hoy, no todo es ya, no todo se perderá si no voy o no estoy. A padres estresados, hiperactivos y deseosos de no perderse nada, les corresponde el mismo tipo de hijos", dice la especialista.

¿Puede alguien estresarse el fin de semana? Para la psicóloga Mirta Dall' Occhio, directora del Instituto Sicronía, que trabaja sobre las emociones, el estrés y la ansiedad, la respuesta es afirmativa si elegimos un estilo de vida altamente estresante. "Hay una porción de la población que adhiere a un modelo de hacer, de acción, que no distingue entre semana y fin de semana. Para estas personas el modelo abarca los siete días porque el valor se mide por cuánto hago y cuánto resultado obtengo -opina-. Si llevo a mi hijo a fútbol, después le armo programas con amigos y más tarde surge otra cosa para hacer imagino que le estoy dando más herramientas para desarrollar habilidades sociales, para ser exitoso. Pero no necesariamente es así. En este hacer, hacer y hacer nadie se pregunta si realmente tengo ganas o si tiene algún sentido."

Dall' Occhio sostiene que para estas personas multitasking que pasan de una tarea a otra sin darse ni permitirse tiempos de descanso, "no hacer nada está subvaluado y la hiperactivación está sobrevalorada. Para ellas, tener que resolver una tarea tras otra genera un estado de hiperalerta y de estrés sostenido que no es posible mantener en el tiempo, porque el cuerpo está equipado para hacer frente a situaciones de estrés puntuales, pero no crónicas. Es mucha la gente que elige vivir así y somete a toda la familia a un estado de estrés crónico que obviamente no distingue entre semana y fin de semana".

Por su parte, el psicoanalista Javier Díaz, docente y supervisor del Instituto Fernando Ulloa, reconoce que "se ve con frecuencia pacientes que sienten que se les va la vida en un sistema de relaciones laborales, afectivas, obligaciones que no controlan y que lo sienten como una sobrecarga en el cuerpo o en sus sentimientos. Esto le sucede los días laborables, los fines de semana, en vacaciones, todo el tiempo, lo único que varía es quien les demanda -sostiene-. No pueden parar y deben satisfacer esa demanda a costo muchas veces de postergar o resignar su propio deseo".

Nota completa en: http://www.lanacion.com.ar/1847362-adios-al-fin-de-semana

Citas de reflexión

La única subversión que el psicoanálisis propone es la del sujeto cuando asume su deseo.

Fernando Ulloa

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