MIRIAM MAZOVER  |  Fundadora y Directora Académica        

 

Institucional /

Nuestra Meta


Proponemos con nuestra tarea apostar en acto y cotidianamente, junto a tantos psicoanalistas, por la vigencia del psicoanálisis.

Desde el mismo momento en que fuera creado por Sigmund Freud
sabemos que en todos los tiempos, y de diferentes formas, el psicoanálisis es un discurso y una práctica combatida.

Entendemos que el motivo principal de este rechazo apunta a intentar desmentir lo que el psicoanálisis descubre: que somos sujetos divididos entre un saber que conocemos y otro, primario y fundante, que ignoramos, ese que apunta al carozo de nuestro ser. Este saber se manifiesta, en la mayoría de los casos, a través de inhibiciones, síntomas y/o angustia. Funda nuestra subjetividad como única, particular e irrepetible.

En la actualidad el repudio hacia el psicoanálisis está signado por un mandato totalmente contrapuesto, y que insiste de manera arrasadora: “Todos, de igual manera, debemos desear los objetos de consumo, que nos son, en tantas oportunidades, hasta obscenamente mostrados. Al tiempo que se nos propone una consumición cash (ya, ya, ya)”. Nada más extenuante para la propia subjetividad. Todo a favor de la masificación del deseo.

Este mandato en lo real imposible, retorna con virulencia a través de patologías que recorren desde el sentimiento de la falta de sentido por la vida hasta la consumición maníaca de objetos. Una profunda alienación recorre este amplio espectro.

“La única subversión que el psicoanálisis propone es la del sujeto cuando asuma su deseo”, afirmaba luminosamente Fernando Ulloa.

Por eso decimos que en esta época el psicoanálisis opone con su discurso y su práctica una rotunda y legítima resistencia, al tiempo que brinda la debida atención al sufrimiento del sujeto.


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