MIRIAM MAZOVER  |  Fundadora y Directora Académica        

¿Por qué dejamos para mañana lo que podemos hacer hoy?

Muchos de nosotros hemos dicho o escuchado la frase “El lunes empiezo el gimnasio”. Ese día, la persona sentirá que el clima no es el adecuado o se dará cuenta que no tiene las zapatillas que necesita, que solo podrá comprar una vez que haya pagado la deuda de su tarjeta de crédito el mes que viene. Procrastinar es posponer, dejar para adelante distintas labores o actividades.

¿Decidir o procastinar?

La palabra “elegir” significa clasificar, seleccionar o escoger. Mientras que el verbo “decidir” nos remite al tiempo de puesta en acto de aquello que se eligió. La decisión conlleva la pérdida de aquello que no se escogió. Se trata de una pérdida obligatoria en tanto no existe la posibilidad de no decidir: no hacerlo sería una forma de decisión. No es de extrañar que, en estas coordenadas, a alguien se le haya ocurrido la posibilidad de postergar este momento, sobre todo cuando se trata de asuntos importantes. El término para esto es “procrastinación”.

Los motivos para la postergación aparecen bajo la forma de inseguridades, excusas, dudas y dispersiones que apartan al sujeto de la ejecución de determinada tarea, postergada hacia un futuro idealizado e incierto. Es la trampa que, por ejemplo, congela a algunos estudiantes universitarios cuando deben rendir sus últimas materias para obtener su título. Lo que se procrastina, muchas veces, resulta desafiante, turbador y tedioso.

A menudo, las personas que se encuentran en este tipo de situaciones son vistas como ociosas, haraganas o indisciplinadas. Lo cierto es que mientras que en el ocio la persona renuncia a una actividad con el fin de recrearse, en la procrastinación el sujeto suspende la realización de la actividad porque ésta lo angustia. Esto da como resultado un ciclo de incumplimientos que lo llena de culpa y frustración.

Beneficios de la terapia

El terapeuta evaluará en cada caso las causas, conscientes o no, que motivan a este tipo de inhibiciones. No son pocas las veces que este fenómeno aparece sin que el sujeto sea realmente consciente de lo que le sucede y puede ser necesario que el terapeuta intervenga para que lo reconozca. La tarea analítica radica en aliviar la angustia que subyace en estos casos, averiguando cuándo el sujeto posterga y sus particulares motivaciones inconscientes, para poder lograr salir de este ciclo.

Finalmente, debe aclararse que no toda postergación va en contra del sujeto. No se trata de salir de la procrastinación de manera apresurada o “en fuga hacia adelante”. Muchas veces, es necesario ser pacientes y esperar al momento adecuado para tomar una decisión, sobre todo cuando surgen contratiempos o dificultades. En cada caso particular, habrá que descubrir la diferencia entre la paciencia y la procrastinación, en favor del sujeto.

 

Autor: Lucas Vazquez Topssian

Psicólogo. Director del Departamento de Psicología y Contención a las Víctimas de la AALCC (Asociación Argentina de Lucha contra el Cibercrimen). Cursa el Posgrado en Psicoanálisis con Práctica Clínica en Adultos en la Institución Fernando Ulloa. También atiende pacientes adultos en consultorio privado. Contacto: lucas.vazquez.topssian@gmail.com

 

Citas de reflexión

La única subversión que el psicoanálisis propone es la del sujeto cuando asume su deseo.

Fernando Ulloa

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