MIRIAM MAZOVER  |  Fundadora y Directora Académica        

¿Cuál es la diferencia entre un profesional y un amigo?


En la mayoría de los casos, en el inicio de la consulta psicológica hay un argumento de algo disruptivo para la vida de un paciente, algo que no encaja con lo esperado, una ruptura, un quiebre en el modo de vida o una vacilación de los emblemas sostenidos hasta ese momento. La pérdida de un familiar, de un trabajo, una separación, un cambio de carrera o de estilo de vida son algunos de los motivos que se escuchan a diario.

Frente a aquello disonante que irrumpe en la armonía de la vida de un sujeto, está claro que los caminos son diversos. Un sujeto puede quejarse, culparse, quedarse perplejo o llorar. Y en ocasiones, cuando todas esas estrategias ya no alcanzan, la consulta por fin llega.

¿Por qué un sujeto consulta? En principio, creo que cuando alguien consulta es porque ya no puede sostener la soledad del síntoma. Cuando un síntoma se dice, cuando el enojo, la angustia o la ira se ponen en palabras, se socializan, se comparten, se produce un efecto de alivio y sosiego. Fue Freud, quien descubrió que la palabra produce efectos sobre el cuerpo, que cuando un sujeto puede decir acerca de aquello que lo hace padecer, el padecimiento comienza a ceder.

¿Cuál es la diferencia entre contarle a un profesional y a un amigo?

Sin embargo, si de contar el problema se tratase, lo mismo daría hablar con amigos, compañeros de trabajo o familiares sobre los problemas cotidianos. Un amigo nos puede escuchar y hasta aconsejar sin esperar nada a cambio. Nuestro amigo nos devolverá una opinión desde su propia subjetividad, se pondrá en nuestro lugar y nos recomendará obrar según sus ideales y buena fe. Pero no se trata de eso en un tratamiento. En terapia se trata de que hay un otro -el psicólogo- que no sólo escucha sino que devuelve al consultante aquello que escuchó, para que él mismo lo escuche y se sorprenda con lo dicho.

Les propongo un ejemplo que me dejó pensando cuando era aún estudiante de psicología. Por ese entonces, una conocida me contó que en su trabajo, una de sus clientas, al verla comer unas galletitas le señaló que estaba comiendo muy de prisa. Le contestó: “lo que pasa es que antes desayunaba”. La clienta que la estaba escuchando -que era psicóloga- le devolvió una pregunta: “¿Antes cuándo?”, pregunta que se encadenó con el momento preciso en que para ella se localizaba cierta pérdida del apetito ligada a un duelo. Vemos, en el ejemplo, cuál es la textura de la escucha psicológica, en donde se trata de poder ubicar la sutileza en lo que se dice. El psicólogo escucha más allá del sentido común, despliega preguntas y presta palabras donde no las hay.

La terapia: un tiempo y un lugar para el paciente.

El tratamiento psicológico, además de la dimensión de la escucha, provee un alojamiento y un lugar, que no todas las personas tienen por fuera de ese espacio. Un paciente me dijo, refiriéndose a su sesión semanal: “yo sé que, esto es algo para mí, y sólo para mí. Este es mi tiempo”. Tiempo y espacio, dos coordenadas que en la sociedad actual no siempre están garantizadas y que nos empujan a buscar espacios en donde poder ubicarnos. Y si de tiempo se trata, el tratamiento psicológico ubica en el centro la dimensión de la pausa, del intervalo y de la espera, el tiempo para uno mismo. El terapeuta pone una pausa, invita a pensar al consultante de qué se trata eso que repite sin saber.

El profesional acompaña al sujeto en su padecimiento, en su sufrimiento, escuchando lo que este le dice. A partir de lo que el profesional escucha, realiza un recorte de lo dicho, para luego señalarlo. A partir de allí se abren las vías de conexiones y nexos, que para el paciente pueden no ser conscientes ni estar claros. Entonces el enlace se producirá y con ello, el alivio.

Entre el “no sé” del paciente y el “pensemos juntos” del psicólogo, en ese “entre” algo se produce, un saber no sabido hasta entonces se va dibujando, en dónde irán apareciendo algunas vías que le permitirán al paciente comprender la causa de su actuar y de su padecer, para luego poder trabajar sobre ello y aliviar su sufrimiento.

 

Autora: María Eugenia Degiorgi 

Licenciada en Psicología en la UBA. Realizó prácticas en distintos hospitales generales y monovalentes. Finalizó su Posgrado de adultos en la Institución Ulloa, donde ahora continúa su formación en niños y adolescentes. Actualmente se desempeña en consultorio privado, brindando atención a niños, adolescentes y adultos. Contacto: eugeniadegiorgi@gmail.com

 

Comentarios  

#2 Martina Suarez 27-12-2016 22:54
Muy interesante la nota y el abordaje de la lic Degiorgi! Para cuando mis amigos me pregunten, les voy a mostrar la nota para que vean una breve introducción a cómo es el tratamiento psicológico
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#1 Marisol Gómez Saaved 22-12-2016 01:22
Excelente, colega!!
Me encantó leerte, tan clara como siempre!!
Felicitaciones por la exposición!!
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Citas de reflexión

La única subversión que el psicoanálisis propone es la del sujeto cuando asume su deseo.

Fernando Ulloa

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