MIRIAM MAZOVER  |  Fundadora y Directora Académica        

Capacitación en Psicoanálisis / Posgrados /

Ciclo Anual de Psicoanálisis Parejas y Familias


Se intentará realizar desde el psicoanálisis una articulación teórico-clínica de la especificidad del trabajo con familia y pareja. La familia posee una función civilizadora, en tanto introduce al cachorro humano en el orden de la cultura, esa en particular, donde le tocará constituirse como sujeto. Se hace entonces -por suerte, en la mayoría de los casos- transmisora de la lengua, también del lenguaje; dos de los grandes hitos constitutivos y estructurantes de la condición humana de los que el niño gradualmente se apropiará.

Este universo simbólico encuentra su marco en una adquisición fundante: la ley, “esa invariable a la que están sujetas las cosas, reguladora de los derechos y los deberes mutuos” tal como la define el diccionario. Ella se erigirá entonces como el artificio princeps necesario e irremplazable para garantizar la pertenencia a la civilización, y como decíamos al comienzo la familia, como primera institución del sujeto, es su principal transmisora.

Los psicoanalistas sabemos, en principio y privilegiadamente por nuestros propios análisis, y también por todos aquellos que conducimos en nuestra práctica, la valía que poseen estas “grandes trazas fundantes”. Sin embargo, saber de su alcance no nos hace olvidar, ni mucho menos dejar de escuchar, sus límites. Ni de percibir sus riesgos. ¿Qué queremos decir con esto? Que tal como ocurre con las grandes potencias, la familia contiene lo mejor, y por esto mismo, la plena capacidad de hacer surgir lo peor.

En tanto un analista no intervenga, lamentablemente, lo que estaba escrito obliga imperiosamente a la nueva pareja o familia a caer en lo que Freud llamaba la cara demoníaca de la repetición. Sus intervenciones apuntarán a hacer un corte en aquello que se suele denominar el “destino” de esa familia. Pacto encubierto que el analista tendrá oportunidad de leer a partir de aquello que se diga o conteste en función de respuestas a las preguntas a cómo se conocieron, de dónde provienen, cómo se conocieron sus padres, etc.

Este es el pacto que el analista tendrá que develar a los integrantes de la pareja con sumo cuidado, ya que por su posición de tercero abstinente no podrá inclinarse ni por uno ni por el otro miembro de la pareja, aunque cada uno de los partenaires intentará cierto grado de complicidad con el analista.

La función de analista es llevada a un delicado extremo, artesanal como siempre. Es desde este intersticio donde el analista intentará su apuesta de quebrar la repetición ininterrumpida por varias generaciones.


Información sobre el Curso Anual de Pareja y Familia

DESTINATARIOS

Está dirigido a psicólogos, médicos y/o psiquiatras que deseen desempeñar su profesión dentro del ámbito clínico psicoanalítico, con respaldo institucional.

MODALIDAD

Lo particular de esta práctica es principalmente el desafío que implica sostener el encuadre psicoanalítico en todos los sentidos incluido la abstinencia, ejerciendo nuestra labor con más de un sujeto. Se realizará una investigación teórica sobre dicha temática y se sostendrán tratamientos y sus correspondientes supervisiones desde esta especificidad dentro del consultorio de la sede.

DURACIÓN

1 año